jueves, 21 de abril de 2011

Actividad cero


Vueltas a las andadas, buscando alguna que otra emoción en la orilla decidimos probar una zona que meses atrás muy, de mañana me sorprendió.
No propusimos empezar en una zona algo alejada, acercándonos poco a poco, como el que no quiere levantar sospechas sobre sus intenciones, hasta llegar a aquella playa. Mientra nos acercábamos obteníamos alguna que otra captura pequeña que devolvíamos a su medio, parecía que a cada metro la incursión prometía algo más "la zona caliente".
Que iluso... Ya estábamos en el último tramo, llegamos hasta allí sin ningún intento por parte de los pejes de atacar a los señuelos y la mar parecía calmarse cada vez más, y así, poco a poco, se fue diluyendo la tarde sin obtener de los pejes ninguna concesión a regalarnos ni siquiera la visión de su presencia y menos la de un ataque.
Otro cero patatero al termómetro de las capturas.