domingo, 29 de enero de 2012

El sello de la imprudencia

En la playa, al tiempo de estar amaneciendo apresurábamos el paso. Querríamos haber sido más puntuales a la cita antes de que las primeras luces del alba y el Alisio nos sorprendieran entre la espuma. No importaba, ellas no se impacientarían y fácilmente podrían darnos un plantón y no aparecer durante toda la jornada.

¡Pero no fue así! las pequeñas jabalinas penetraron el agua y al momento obtuvimos a la par dos bonitas y moteadas bailas que no renunciaron atacar a lo que suponían su desayuno.
.Nos reunimos con las dos señoritas para fotografiarlas y dejarlas que siguieran su vida. Metí mano a la mía todo confiado en no hacerla daño, para la retratera que Marcus, fiel a estos acontecimientos realiza y que a demás nos gusta.

Mientras manejaba a la puntactus, yo observaba al señuelo muy cerca de los cinco apéndices de mi diestra pues la baila aun lo tenía en su boca pero, presté más atención a mi compañero que ya estaba preparado para retratarnos. En ese momento la moteada baila dio un respingo inesperado y fuerte saliendo despedida, transfiriéndome lo que momentos antes ella debió sufrir, un fuerte pinchazo y lacerante dolor que enseguida remitió.

Marcus, al ver la situación le entraron escalofríos y no sé si le cambió el color de la cara, le pedí que documentara el percance y después desarmamos al señuelo. Intenté sacarlo pero, estaba demasiado profundo. Así pues, con tan mala suerte finalizo la jornada y pusimos rumbo al ambulatorio más cercano con un triple por piercing.

Sali del ambulatorio con tres puntos y con el triple en el bolsillo. Marcus, que esperaba a la salida no se encontraba muy comodo, se le corto el cuerpo a causa del incidente y del frío... y decidimos volver por la tarde al mismo sitio... a la cita!!

La tarde ventosa no dió buen resultado, solo obtuvimos dos ataques y tambien al mismo tiempo. El de Marcus se malogro al conseguir la baila desprenderse de su "merienda" mientras yo, conseguí varar a esta señora, pero en esta ocasión le quité el señuelo antes de la fotografía donde luzco el meñique ¡tieso con preservativo y todo!... a mi edad, con el sello ahora de la prudencia.